
La alergia a los gatos es un problema bastante común. El alergeno que produce (la proteína Fel d1) se produce en la saliva, la piel y el fluido lagrimal de los animales. Al lamerse, la proteína queda sobre el pelo y la piel del gato y hace que estos se vayan secando. A continuación, se produce una especie de descamación similar a la caspa. Se trata de pequeñas escamas que quedan en el ambiente y contaminan el interior de los hogares. Cuando estas partículas entran en contacto con los ojos o las vías respiratorias de las personas alérgicas, se produce una reacción que normalmente se manifiesta a través de episodios de rinoconjuntivitis o asma bronquial.
Muchos criadores de Siberianos han comprobado que las personas alérgicas que entran en contacto con sus gatos no presentan los síntomas propios de la alergia. Todo indica que el Siberiano no produce la proteina Fel d1, por lo que su pelo no sufre la descamación que padecen gatos de otras razas.
En un primer momento, el Siberiano tenía fama de presentar un carácter bastante fuerte y selvático. Por ello muchos creían que se trataba de un animal difícil. Incluso se decía que, debido a su agresividad, los colonos lo utilizaban para guardar y proteger sus propiedades. Sin embargo, hoy en día no hay nada más lejos de la realidad. Los ejemplares de esta raza suelen tener hoy día un carácter extremadamente dócil. Eso sí, una de las prioridades de los criadores ha sido la conservación de su aspecto sélvatico, a la hora que se intentaba eliminar los rasgos propios de una naturaleza rebelde.
Al contrario que ocurre con otras razas felinas, el Siberiano tiene un sentido jerárquico marcado. Prodíamos decir que se trata de un comportamiento propio de los perros, muy poco frecuente en los gatos. Esto no quiere decir que se comporte como tal, sino que no es de extrañar que considere a su dueño como el jefe de la manada, dandole obediencia y amor. En definitiva, es un excelente gato de compañía.
Los bosques de Siberia no abundan fuera de su tierra natal, pero lo cierto es que se trata de una raza muy antigua. Al igual que ocurre con muchas razas, no se sabe con exactitud cuáles fueron sus origenes. Por una parte, hay quien dice que entre sus antepasados se encuentran gatos de Angora y Bosques de Noruega que se aparearon con gatos nativos domésticos de pelo corto que vivían en las granjas de la zona de Siberia. Otros estudiosos de la raza aseguran que el Siberiano procede del cruce entre gatos salvajes de los montes Urales y del altiplano de Siberia central con ejemplares de gatos domésticos que llegaron a la zona de la mano de los primeros colonos.
extraido del reportaje a los Siberianos de la revista Todo Gatos num. 54 www.mcediciones.es/todogatos